Es la casa que ya estaba aquí. Muros de granito, espacios abiertos que se comunican entre sí y una chimenea que se enciende sin ceremonia. Bajo las ventanas siguen los parladoiros originales, los poyos donde se sentaba la gente a hablar. Las vistas dan al valle, así que amanece despacio y se ve. Tres habitaciones, tres baños y seis camas para siete personas, sin que nadie se pise.
- Chimenea de leña en el salón
- Los parladoiros originales conservados en el muro, bajo las ventanas
- Sauna de vapor y ducha de hidromasaje, para volver del monte y no sentir las piernas
- Vistas abiertas al valle desde el jardín y las estancias principales
- 6 camas: una de matrimonio, cuatro individuales y un sofá cama